El lanzagranadas experimental Tipo 5 de 45 mm: un arma antitanque japonesa de finales de la guerra
Denis Lavrentiev || Top War
Disparo de un lanzagranadas Tipo 5 desde posición tendida. Fuente: JACAR
Introducción
En las etapas finales de la Segunda Guerra Mundial, Japón se enfrentó a un grave deterioro de su situación militar-industrial. La pérdida de su base industrial, la escasez de materias primas y las limitadas capacidades de producción obligaron al liderazgo militar japonés a centrarse en el desarrollo de armamento extremadamente simplificado, apto para la producción en masa y semiartesanal. El problema fue particularmente acuciante en el ámbito de las armas antitanque, ya que el armamento japonés existente ya no podía derrotar con eficacia a los modernos tanques estadounidenses .Uno de los desarrollos más característicos de este período fue el fusil experimental sin retroceso Tipo 5 simplificado de 45 mm (試製五式四十五粍簡易無反動砲), creado en 1945. El sistema era un arma portátil sin retroceso con un proyectil de carga hueca de alto calibre, diseñado para combatir vehículos blindados a distancias extremadamente cortas. A pesar de la escasa información disponible, este proyecto reviste considerable interés como ejemplo del diseño antitanque japonés de finales de la guerra y como reflejo del estado de la industria militar japonesa en los últimos meses del conflicto.
Historia del desarrollo y su lugar en el sistema de armas antitanque japonés.
Hacia 1944-1945, el ejército japonés atravesaba serias dificultades para combatir a los blindados aliados. Los principales cañones antitanque japoneses perdían gradualmente su efectividad contra los nuevos tanques estadounidenses, en particular el M4 Sherman. Al mismo tiempo, la capacidad de desarrollar y producir en masa sistemas de artillería más potentes era extremadamente limitada. En estas circunstancias, el mando militar japonés se centró cada vez más en las municiones de carga hueca, que podían compensar la insuficiente potencia de las armas antitanque existentes.La cooperación técnico-militar con Alemania desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de las tecnologías japonesas de carga hueca. Tras la firma del Pacto Tripartito el 27 de septiembre de 1940, Japón obtuvo acceso a diversos desarrollos militares alemanes. De particular importancia fue la transferencia de tecnología alemana de carga hueca, llevada a cabo por orden personal de Adolf Hitler. Los oficiales de artillería de la Wehrmacht, el teniente coronel Paul Niemöller y el capitán Walter Merkel, fueron enviados a Japón para entregar documentación y muestras de armas. Entregaron muestras de lanzagranadas alemanes, así como granadas de fusil de carga hueca de 30 mm y 40 mm.
La transferencia de esta tecnología tuvo un impacto significativo en la investigación japonesa. Tras familiarizarse con los desarrollos alemanes, el ejército y la marina japoneses iniciaron programas a gran escala para desarrollar su propia munición de carga hueca. El conocimiento adquirido se utilizó en el desarrollo de granadas de fusil, granadas antitanque portátiles, proyectiles de artillería, minas, bombas aéreas, misiles y torpedos. Fue dentro de este desarrollo tecnológico que surgió posteriormente el lanzagranadas Tipo 5.
El desarrollo del Tipo 5 reflejó el deseo de crear un arma antitanque barata, portátil y tecnológicamente sencilla, apta para la producción en condiciones de capacidad productiva limitada. A diferencia del Panzerfaust alemán, el sistema japonés era un fusil sin retroceso reutilizable. Su diseño general, en cierta medida, anticipó los lanzagranadas antitanque de la posguerra, pero su principio de funcionamiento siguió siendo el de un sistema sin retroceso en lugar de una granada propulsada por cohete.
Según diversas fuentes, la producción del lanzagranadas y su munición no comenzó hasta el verano de 1945 y se interrumpió con la rendición de Japón. Por lo tanto, el Tipo 5 debe considerarse no solo un prototipo, sino también un sistema preparado para una producción en serie limitada en las últimas semanas de la guerra.
Diseño de armas
El diseño del Tipo 5 era extremadamente simple. El cañón constaba de un cañón, una recámara y un mecanismo de disparo. El cañón era un tubo de acero de aproximadamente 1000 mm de longitud con paredes de 4 mm de espesor. El diámetro interior era de 45 mm y el exterior de 57 mm. La longitud del tubo frente al mecanismo de disparo era de aproximadamente 600 mm.En la parte trasera del arma había una larga boquilla cónica por donde salían los gases propulsores durante el disparo, compensando el retroceso. Este diseño correspondía al principio clásico de un fusil sin retroceso.
El mecanismo del gatillo se simplificó al máximo. El amartillado se realizaba manualmente girando el percutor hasta la posición horizontal. Tras apretar el gatillo, este golpeaba el tubo de ignición. Se incluyó un seguro mecánico para evitar disparos accidentales. La documentación hacía hincapié en que estaba prohibido desmontar el mecanismo del gatillo salvo en caso de absoluta necesidad.
El diseño prácticamente no requería mecanizado complejo. Las instrucciones permitían la fabricación de piezas individuales mediante soldadura, así como el uso de materiales sustitutos de los materiales estándar.
Munición acumulativa
Para el obús Tipo 5 se desarrolló un proyectil de carga hueca especial de gran calibre: el proyectil perforante experimental de alto explosivo Tipo 5 (試製五式穿甲榴弾).La ojiva tenía un diámetro de 80 mm y el cañón, de 45 mm. Su longitud total era de aproximadamente 700 mm y pesaba unos 2300 g. Exteriormente, el proyectil se asemejaba a una granada con una cola alargada.
En su interior, contenía una carga hueca con un revestimiento metálico de aproximadamente 3 mm de espesor. La documentación indicaba explícitamente que el efecto perforante se lograba mediante el "efecto Neumann". Por lo tanto, los especialistas japoneses consideraban este proyectil una carga hueca moderna y completamente funcional.
La masa explosiva era de aproximadamente 675 gramos. La carga consistía en una mezcla 50/50 de «explosivo marrón» (el término japonés para el TNT) y hexógeno. Según las descripciones de la posguerra, al penetrar el blindaje, el chorro de la carga hueca creaba un orificio de aproximadamente 25 mm de diámetro.
La sección de cola del proyectil era de madera y estaba barnizada para protegerla de la humedad. Se utilizaba una varilla de cola larga para estabilizar el vuelo del proyectil, asegurando su estabilidad a baja velocidad inicial.
Sistema de encendido
La carga propulsora se colocó en un cartucho de papel de aproximadamente 180 mm de longitud y 120 g de peso. Contenía una carga de 100 g de pólvora fina.El tubo de ignición es de particular interés. Estaba hecho de una vaina de cartucho de 7,7 mm acortada a 30 mm y contenía aproximadamente 1 g de pólvora negra fina. Al golpear la aguja percutora, la carga propulsora se encendía dentro del cartucho de papel. Esta solución permitió el uso de componentes de munición existentes y simplificó la producción.
La documentación hacía hincapié en la alta sensibilidad del sistema a la humedad. Se prestó especial atención a la necesidad de almacenar los cartuchos de papel y los tubos de ignición en recipientes sellados.
Aplicación táctica
El Tipo 5 fue diseñado para el combate contra tanques a distancias extremadamente cortas. Las instrucciones indicaban explícitamente que la tripulación debía acercarse sigilosamente a los vehículos blindados enemigos y atacarlos por sorpresa.Se ofrecían tres posiciones de disparo: de pie, de rodillas y tumbado. El arma se sostenía normalmente en la cadera o sobre el hombro. El lanzagranadas carecía de miras. El alcance máximo era de aproximadamente 150 metros con un ángulo de elevación de 45°, pero el alcance efectivo se limitaba a unos 30 metros.
La velocidad inicial del proyectil era de tan solo unos 40 m/s. Esto, sumado a la falta de dispositivos de puntería, afectaba gravemente la precisión del disparo. La documentación reconocía implícitamente que solo era posible a corta distancia garantizar un impacto en el objetivo.
La estela de aire detrás del arma representaba un grave peligro. Las instrucciones prohibían el acceso a la zona peligrosa situada detrás del lanzagranadas y advertían específicamente contra el disparo desde espacios cerrados.
Acción perforante
Según la documentación, la penetración del proyectil HEAT alcanzó los 100 mm de blindaje de acero (el documento original de JACAR indica que la granada penetró una placa de 100 mm con ángulos de impacto de entre 90° y 45°; geométricamente, con un ángulo de 45°, el espesor de la placa a lo largo de la trayectoria del proyectil aumenta a 141 mm). Para un sistema tan ligero y primitivo, este fue un logro realmente impresionante.Al mismo tiempo, se observó que, con ángulos de impacto de 40° o menos, la espoleta podía fallar, provocando que el proyectil rebotara. Este problema era típico de las primeras municiones HEAT con espoletas de inercia simples. Si bien es necesario un análisis crítico de los datos de archivo, la penetración de blindaje de 100 mm que se le atribuía al Tipo 5 permitía que representara una seria amenaza para la mayoría de los tanques medianos estadounidenses, asegurando la penetración no solo de los laterales y la parte trasera vulnerables, sino también de la proyección frontal con ángulos de impacto favorables.
Problemas operativos
La documentación dedica considerable atención a los problemas de fallos de encendido y mal funcionamiento, lo que sugiere la baja fiabilidad del arma.Entre los problemas más graves se encontraban la humedad en los elementos de papel, la desalineación del orificio de ignición, los fallos del encendedor y la posible rotación de la vaina dentro del cañón. En caso de fallo de encendido, se instruyó a la dotación para que esperara al menos 15-20 segundos debido al riesgo de un disparo retardado.
Resulta particularmente destacable que las instrucciones contemplaran la posibilidad de usar la munición sin cañón, lanzándola o impactando directamente contra el tanque manualmente. Estas instrucciones reflejan la grave crisis que atravesaba la doctrina antitanque japonesa en 1945 y el énfasis que se puso, al final de la guerra, en el combate cuerpo a cuerpo y el sacrificio de la tripulación.
Copias chinas y el problema de la atribución
La literatura en inglés de la posguerra contiene referencias a la producción en la China ocupada de copias de lanzagranadas antitanque japoneses, tradicionalmente atribuidas a variantes del lanzacohetes Tipo 4 de 70 mm. Según las descripciones, se fabricaron sistemas similares en arsenales de Shanghái, Tianjin, Nankín y Cantón.
Dos tipos de copias chinas del lanzagranadas Tipo 5. Fuente: Rikugun: Guía de las Fuerzas Terrestres Japonesas 1937-1945
Sin embargo, varias fotografías y descripciones publicadas de estos modelos se asemejan mucho más al diseño del lanzagranadas sin retroceso Tipo 5 de 45 mm que al del lanzagranadas propulsado por cohete Tipo 4. Esto se evidencia en el diseño similar de la munición, la disposición del tubo de lanzamiento, los alcances de disparo similares y la simplicidad tecnológica general del diseño.
Resulta particularmente reveladora la descripción de la variante de Shanghái, que utilizaba un tubo de acero de un metro de longitud y miras para 30, 50 y 70 metros. Estas características son mucho más consistentes con la balística del Tipo 5, con su baja velocidad inicial y su alcance efectivo extremadamente corto.

Misil antitanque fabricado en Shanghái. Fuente: Rikugun: Guía de las Fuerzas Terrestres Japonesas 1937-1945
Es probable que algunas de las "copias del Tipo 4" chinas mencionadas en la literatura en inglés fueran, de hecho, variantes locales o copias del lanzagranadas Tipo 5. Esto podría indicar una confusión posterior a la guerra en la atribución de los sistemas antitanque japoneses de finales de la guerra.
Conclusión
A pesar de la falta de información fiable sobre su producción en serie a gran escala, el Tipo 5 reviste considerable interés como ejemplo de la ingeniería militar japonesa de finales de la guerra.El sistema evidencia una tendencia hacia diseños extremadamente simplificados, un intento por crear un arma antitanque de bajo coste y producción masiva, y la adaptación de las armas a la producción en condiciones de capacidad industrial limitada. Al mismo tiempo, el proyecto demuestra un alto nivel de conocimiento por parte de los ingenieros japoneses de los principios de funcionamiento de las ojivas de carga hueca.
El uso de un revestimiento metálico para el embudo de la carga hueca y la referencia directa al "efecto Neumann" indican que los especialistas japoneses poseían un conocimiento totalmente moderno del mecanismo de funcionamiento de dichas ojivas. En este sentido, el Tipo 5 no fue simplemente un arma improvisada de último recurso, sino también el resultado del desarrollo específico de tecnologías japonesas de carga hueca, basado parcialmente en la experiencia alemana.






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