Un BTR-22 ruso rediseñado.



Un MBT K1A2 está cubierto por la red de camuflaje multifunción de Hanatech. Es tan impresionante como el propio K2. Por cierto, tiene un diseño atractivo. Este producto, compuesto por múltiples capas de materiales especiales, está diseñado para neutralizar métodos de detección como el radar y los sensores infrarrojos. Se ha utilizado en el obús autopropulsado australiano K9, el tanque Leopard alemán, el vehículo de patrulla táctica canadiense, el misil balístico estratégico TEL Hyunmoo y aviones, entre otros.
Sin embargo, el enfoque principal de Hanatech es el sector civil en Corea y Japón.
También los AS-21 Redback australianos los lucen.
El Pentágono impulsa varios programas orientados al desarrollo de vehículos blindados avanzados para las fuerzas terrestres. Todos estos esfuerzos tienen como objetivo mejorar el desempeño de los vehículos de combate, especialmente en aspectos como la potencia de fuego. En este contexto, se está desarrollando el nuevo cañón automático XM913 de 50 mm, junto con los módulos de combate destinados a integrarlo. Este sistema ya ha superado varias fases de diseño y prueba, lo que ha generado expectativas favorables.
En 2018, el Pentágono retomó la idea de crear un sustituto para el vehículo de combate de infantería M2 Bradley. Paralelamente, puso en marcha el programa Vehículo de Combate de Próxima Generación (NGCV). No obstante, pocos meses después, esa iniciativa fue rebautizada como Vehículo de Combate Tripulado Opcionalmente (OMFV). Desde entonces, la sigla NGCV pasó a identificar un programa más amplio, enfocado en el desarrollo de cinco tipos distintos de vehículos y plataformas blindadas, entre ellos el OMFV.
En la primavera de 2019, el Pentágono dio a conocer los requisitos operativos para el futuro vehículo de combate de infantería OMFV y abrió la convocatoria para su desarrollo en régimen de competencia. En ese momento, el Ejército pretendía contar con un vehículo blindado equipado con una torreta o módulo de combate armado con un cañón automático de 30 mm, una ametralladora y misiles. Más adelante, esos requisitos fueron modificados.
En junio de 2023, el Ejército eligió a los finalistas del concurso del OMFV. La filial estadounidense de la empresa alemana Rheinmetall y General Dynamics Land Systems quedaron como contendientes para los contratos futuros. Para entonces, el programa había sido renombrado como Vehículo de Combate de Infantería Mecanizada, y el nuevo vehículo recibió la designación XM30.
Ambas empresas participantes ya han dado a conocer el diseño y las principales especificaciones de sus vehículos de combate de infantería para la competición. La siguiente etapa de los proyectos será la fabricación de prototipos. Está previsto que en 2026 estos vehículos inicien pruebas preliminares y posteriormente sean entregados al Pentágono para su evaluación comparativa.
De acuerdo con los planes iniciales, el vehículo de combate NGCV/OMFV debía estar equipado con una torreta o una estación de armas controlada a distancia, armada con un cañón automático de 30 mm. Además, se preveía la incorporación de una ametralladora y de un sistema moderno de misiles. Todo este conjunto debía complementarse con un sistema digital de control de tiro dotado de funciones estándar.
Conviene señalar que en Estados Unidos se debate desde hace tiempo la conveniencia de dotar a los futuros vehículos blindados con cañones de 30 mm. Los vehículos de combate de posibles adversarios cuentan desde hace años con protección frente a este tipo de armamento, lo que ha llevado a cuestionar su eficacia. Entre las alternativas planteadas figuran el desarrollo de nuevos proyectiles de 30 mm con mayor capacidad de penetración o la creación de cañones de mayor calibre para superar estas limitaciones.
A finales de la década de 2010, casi inmediatamente después del inicio del programa OMFV, el Pentágono decidió estudiar la posibilidad de equipar al futuro vehículo de combate de infantería con un arma de mayor calibre. Tras llevar a cabo las investigaciones correspondientes, se eligió finalmente el calibre de 50 mm.
El desarrollo de este nuevo cañón fue encargado a Northrop Grumman, una empresa con amplia experiencia en sistemas de artillería de pequeño calibre y fabricante de diversos tipos de armamento para vehículos blindados. El plan consistía en aprovechar desarrollos previos como base para el nuevo proyecto. Así, el futuro cañón de 50 mm recibió la designación XM913.
Con el objetivo de acelerar y simplificar el desarrollo, la nueva arma se diseñó a partir de la familia de cañones Bushmaster. Northrop Grumman produce varios sistemas de este tipo, con una arquitectura similar pero en distintos calibres. En este caso, la empresa tuvo que adaptar las soluciones técnicas existentes al nuevo calibre de 50 mm.
El desarrollo del nuevo cañón, basado en modelos ya existentes, avanzó con rapidez. Entre 2019 y 2020, Northrop Grumman fabricó el primer lote piloto de cañones XM913 y lo entregó a las agencias competentes del Pentágono para su evaluación. Más adelante se suministraron nuevas unidades. A finales de 2021, la cantidad total de ejemplares piloto y de preproducción rondaba las dos docenas. Junto con el cañón, también se presentaron para pruebas tres tipos de nuevos proyectiles de 50 mm.
Durante esta fase, los cañones experimentales XM913 fueron sometidos a pruebas de tiro en distintos campos de ensayo. Los primeros disparos se efectuaron desde plataformas especiales. Posteriormente, las armas se evaluaron en conjunto con torretas experimentales desarrolladas por varias compañías. Según los informes, los cañones confirmaron sus principales características de diseño, aunque es probable que también se detectaran algunos problemas que exigieron ajustes y correcciones.
Hace unos días, en enero de 2026, la empresa desarrolladora anunció la recepción de un nuevo pedido. Como parte de una nueva etapa de ensayos, el Ejército encargó recientemente otras 16 unidades de preproducción. Las primeras ya han sido entregadas al cliente, mientras que las restantes se enviarán en breve.
Este nuevo lote de cañones XM913 está destinado a su instalación en los vehículos de combate de infantería experimentales MICV desarrollados por ambas compañías. Esto implica que, en un futuro próximo, el sistema será probado como parte de un conjunto de armamento completo integrado en vehículos de combate. Los cañones serán evaluados junto con sus sistemas de control y con las plataformas autopropulsadas que los transportarán.
Todavía no está definido cuál de los dos vehículos de combate de infantería tiene mayores probabilidades de imponerse en la competencia. El Pentágono deberá llevar a cabo un ciclo completo de pruebas, evaluar numerosos factores y extraer las conclusiones correspondientes. No obstante, ya parece evidente que el vehículo seleccionado estará armado con el cañón automático de 50 mm desarrollado por Northrop Grumman.
El cañón XM913 fue desarrollado a partir de modelos ya existentes, de los que conserva las principales características de diseño, los principios de funcionamiento y otras soluciones técnicas. Al mismo tiempo, todos sus componentes y conjuntos fueron dimensionados nuevamente para adaptarse a las exigencias y cargas derivadas de la nueva munición de 50 mm. Este enfoque permitió simplificar el desarrollo y alcanzar el nivel de rendimiento buscado.
Como ocurre con otros cañones de la familia Bushmaster, el XM913 es un arma automática accionada externamente. Desde el punto de vista estructural, está compuesto por el cañón, el cajón de mecanismos con el portacerrojo, el alimentador por cinta y el motor eléctrico encargado de accionar el sistema automático. El cañón y el cajón de mecanismos están dispuestos en línea, mientras que el alimentador y el sistema de accionamiento externo se integran en el propio cajón de mecanismos.
El arma ensamblada tiene una longitud aproximada de 4,1 metros, de los cuales 2,99 metros corresponden al cañón. El compartimento de combate aloja componentes de 948 mm de longitud y de 469 x 491 mm de sección. El peso total del cañón, sin incluir el sistema de alimentación ni la munición, es de 314 kg.
El sistema de alimentación de la munición y el movimiento del cerrojo funcionan mediante un motor eléctrico independiente. El disparo se realiza según el principio de avance del cerrojo. La ignición de la carga del cartucho se produce antes de que el cerrojo complete totalmente su recorrido hacia adelante, lo que permite compensar parcialmente el retroceso.
