Tremendo obús italiano M1916 de 305 mm
Soldados austrohúngaros posando con un obús italiano M1916 (obice 305/17) de 305 mm capturado, 1917.
Frente a las autoridades y a cientos de efectivos, Zarich recorrió la historia del arma desde sus orígenes hasta las misiones actuales en un discurso marcado por el análisis de los desafíos que plantea el combate moderno: drones, vehículos no tripulados, sistemas de precisión, geolocalización y operaciones de desinformación conviven hoy con escenarios donde el enfrentamiento cercano continúa siendo inevitable.
Entre drones y vehículos Stryker: la Infantería del Ejército celebró su día
Desde los orígenes del Ejército, la Infantería aparece en el discurso de Zarich como un hilo conductor que atraviesa más de dos siglos de historia. El jefe del Ejército recorrió distintos hitos: desde la conformación de los Patricios en 1806, la participación junto a Belgrano en las luchas por la independencia y el asalto a Curupaytí durante la Guerra de la Triple Alianza, hasta la Campaña del Desierto, la presencia en las fronteras, Malvinas, las operaciones de paz y las tareas de protección civil. En todos esos escenarios, destacó, la Infantería argentina dejó como legado “muestras de su disciplina, de su entrega al servicio sin limitaciones y de su generosidad en sangre, entregando a sus mejores hijos para el bien de la Patria”.
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Para Zarich, el paso del tiempo y la incorporación de nuevas tecnologías no modificaron la esencia del soldado de Infantería. Aquella tradición, sostuvo, se transmite generacionalmente a través de la experiencia, los valores y la vocación de servicio, hasta conformar el modelo de combatiente actual. Sobre esa continuidad histórica construyó una de las definiciones centrales de su discurso: “la estirpe guerrera del Infante se mantiene intacta”.
Zarich puso especial énfasis en la necesidad de contar con soldados adiestrados, aún cuando los adelantos tecnológicos parecen no necesitar tanto de ellos (Foto: DEF)
“`Cuando recibas esta carta, yo ya estaré viviendo cuenta de mis acciones a Dios nuestro Señor.
Él que sabe lo que hace, así lo ha dispuesto, que muera en cumplimiento de mi misión`. 27 de marzo de 1982. Con estas palabras, el teniente Estévez se despedía de su padre a través de una carta póstuma. Sin saberlo, también enviaba un mensaje para los soldados de las generaciones futuras. En resumidas cuentas, es la palabra de un guerrero y de uno del Arma de Infantería”, recordó a la hora de tomar la palabra.
Entre la tradición y el futuro
La transformación que atraviesa el Ejército no supone, para Zarich, romper con el pasado sino encontrar en la tradición una base desde la cual evolucionar. El proceso incluye la incorporación de nuevos sistemas de armas, tecnología y capacidades, pero también cambios en la doctrina, los métodos y los hábitos.
“Una transformación en primera línea y cercana a quienes más la necesitan”, planteó el jefe del Ejército, quien llamó a incorporar nuevas herramientas “sin renunciar a los valores”.
Teniente general Zarich: “El campo de combate moderno no perdona la falta de preparación” (Foto: DEF)
En ese equilibrio entre lo heredado y lo que está por venir, Zarich ubicó uno de los principales desafíos para la Fuerza. “Tradición y modernidad no son conceptos opuestos”, reconoció .
“La instrucción y el adiestramiento diario es lo único que garantizará la supervivencia”
Para el jefe del Ejército, ese nuevo escenario impone una exigencia concreta: “El campo de combate moderno no perdona la falta de preparación”. Y frente a un enemigo cada vez más tecnológico, el soldado deberá sumar nuevas capacidades sin perder las que históricamente definieron a la Infantería: resistencia física y mental, capacidad de adaptación y, sobre todo, valor para combatir.
Como dijo Zarich: la tecnología, por sí sola, no gana una batalla. Detrás de cada sistema de armas hay un soldado que debe saber emplearlo, decidir bajo presión y sobrevivir en un ambiente donde un error puede tener consecuencias definitivas. 
Por eso, el jefe del Ejército fue contundente: “La instrucción y el adiestramiento diario es lo único que garantizará la supervivencia en el campo de combate”. La Infantería del futuro, planteó, deberá estar integrada por soldados “con innovación y creatividad, con juicio crítico, adaptables a los cambios”, capaces de asumir riesgos, aprender de los errores y tomar decisiones firmes e inmediatas. La transformación, en ese sentido, ya no aparece como una opción: es la condición para que el Ejército pueda enfrentar la guerra que viene sin traicionar su esencia.
Para Zarich, en el campo de batalla, hay algo que la tecnología todavía no puede reemplazar: el soldado que debe avanzar, ocupar y defender el terreno (Foto: DEF).
El desafío, sin embargo, no pasa solamente por incorporar nuevos vehículos, fusiles, drones o sistemas de armas. Según Zarich, en el campo de batalla, hay algo que la tecnología todavía no puede reemplazar: el soldado que debe avanzar, ocupar y defender el terreno.
“El sacrificio en el frente de batalla continúa siendo crucial”, sostuvo el jefe del Ejército, quien remarcó que, mientras las sociedades sigan aferradas a sus territorios, “siempre será prioritario defender y mantener el terreno. El combate cercano será inevitable”.
Allí, advirtió, volverá a ser decisiva la capacidad de la Infantería para aproximarse al enemigo y combatir a la menor distancia.
Los nuevos Oshkosh del Ejército también estuvieron presentes en el Día de la Infantería (Foto: DEF)
Ese proceso de transformación, planteó, deberá hacerse sin romper con la historia que sostiene al Ejército. Por el contrario, sostuvo que “la verdadera tradición consiste en mantener vivo aquello que merece ser preservado, pero al mismo tiempo, teniendo el coraje de transformar aquello que debe cambiar”. 
Con esa premisa cerró su mensaje y convocó a los infantes a asumir el desafío de construir la fuerza que viene: una Infantería más tecnológica, más preparada y adaptable, pero sostenida sobre los mismos valores que atravesaron quienes la precedieron.
“Hacia adelante, hagamos de la excelencia profesional una conducta permanente”, pidió, antes de rendir homenaje a quienes entregaron su vida en cumplimiento del deber.

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Guarnición de Naha 30/11/2025
El MCV llegó desde Kita-Kumamoto a Naha para la exhibición de equipos del Festival de la Fuerza de Autodefensa Terrestre.
La 15.ª Brigada se reorganizará en una división, y el escuadrón de reconocimiento se reorganizará en un escuadrón de combate de reconocimiento. Esta fue una demostración previa al lanzamiento del MCV. También participó el 96.º WAPC del 42.º de Lanzamiento Inmediato.
Modern Firearms

Revólver Alfa Steel con cañón de 4"
Revólver Alfa Steel con cañón de 6"
Revólver Alfa Holek con cañón de 2"
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Alfa Steel |
Alfa Holek |
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| Tipo de gatillo |
Acción doble / simple |
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| Calibre |
.32 SW, .38 Spl, .357 Magnum |
.32 SW, .38 Spl |
| Peso, vacío |
850 – 1150 g |
710 – 930 g |
| Longitud |
192 – 293 mm |
176 – 287 mm |
| Longitud del cañón |
51 – 152 mm / 2 – 6 in |
51 – 152 mm / 2 – 6 in |
| Capacidad |
6 tiros |
6 tiros |
Los revólveres Alfa Steel y Holek se fabrican en la República Checa por la empresa Alfa Proj.
Las principales diferencias entre los modelos Steel y Holek radican en el material del armazón y el calibre: los modelos Steel cuentan con armazones de acero más robustos, aunque también más pesados, mientras que los modelos Holek incorporan armazones de aleación de aluminio más ligeros.
Por lo demás, ambas líneas de modelos son mecánicamente similares y se ofrecen con una variedad similar de longitudes de cañón, que van desde 2 a 6 pulgadas (51 a 152 milímetros). Sin embargo, el modelo Steel puede utilizar el calibre .357 Magnum, más potente. Los revólveres Alfa Proj están diseñados para seguridad, defensa personal y tiro deportivo. Estos revólveres combinan un precio asequible con la calidad tradicional checa y una gran atención al detalle.
Los revólveres Alfa son armas tradicionales de doble/simple acción con martillos expuestos y percutores montados en el armazón. El tambor de 6 disparos se abre hacia la izquierda para la eyección y la recarga. El pestillo del tambor se encuentra en la parte trasera del armazón. Según el modelo, los revólveres Alfa pueden fabricarse con miras traseras fijas o ajustables.