martes, 29 de mayo de 2018

Fuerzas Especiales: Akashinga, la unidad de mujeres que protege la fauna en Zimbabwe



La unidad Akashinga protege a una de las poblaciones más grandes de elefantes que existe en Zimbabue, África (IAPF)
 

 La fuerza de élite femenina que lucha contra la caza furtiva


  • La unidad ‘Akashinga’ esta formada por mujeres victimas de violencia doméstica, en situación de pobreza y madres solteras
  • Su objetivo es proteger a una de las poblaciones más grandes de elefantes que existe en Zimbabue
  • La fuerza de élite femenina que lucha contra la caza furtiva





NEUS PALOU | La Vanguardia



Son un cuerpo de seguridad formado únicamente por mujeres, visten con uniforme de camuflaje, poseen rifles y han estado formadas en entrenamiento militar. Ellas son la unidad ‘Akashinga’ que significa ‘Las Valientes’.



El objetivo de estas mujeres es proteger a una de las poblaciones más grandes de elefantes que existe en Zimbabue, África. La unidad está conformada por mujeres víctimas de violencia doméstica, en situación de pobreza y madres solteras.
Mediante este modelo de conservación de la fauna, las integrantes de esta unidad han demostrado que este tipo de trabajo no es exclusivo del género masculino
La Fundación Internacional contra la Caza Furtiva (IAPF por sus siglas en inglés) creó ‘Akashinga’ con la intención de evitar la extinción de los paquidermos a causa de la caza furtiva, pero además tiene el objetivo de empoderar a las mujeres. Mediante este modelo de conservación de la fauna, las integrantes de esta unidad han demostrado que este tipo de trabajo no es exclusivo del género masculino.


Akashinga es un cuerpo de seguridad formado únicamente por mujeres que visten con uniforme de camuflaje, poseen rifles y han estado formadas en entrenamiento militar (IAPF)

Vimbai Kumire, una de las guardabosques, ha visto su vida transformarse desde que se unió a esa fuerza. “Si le haces algo malo a mis animales, te atraparé”, dice.

Si le haces algo malo a mis animales, te atraparé
VIMBAI KUMIRE Miembro de Akashinga

Como explica IAPF en su web, empoderar a las mujeres es la mejor forma para realizar cambios positivos en el mundo, ya que al prepararlas para el peor de los escenarios posibles, también se fomenta una relación armónica con las comunidades locales siendo ésta la mejor defensa contra los delitos hacia la vida silvestre.



Hasta el momento, con el proyecto Akshinga se benefician de forma directa 498 personas, lo que se traduce en 83 hogares y 249 niños, así como en 347. 333 hectáreas resguardadas. Sin embargo, para 2030 se busca reclutar a dos mil mujeres que protejan más de 12 millones de hectáreas de naturaleza y biodiversidad africanas.

Empoderar a las mujeres es la mejor forma para realizar cambios positivos en el mundo, ya que al prepararlas para el peor de los escenarios posibles, también se fomenta una relación armónica con las comunidades locales siendo ésta la mejor defensa contra los delitos hacia la vida silvestre
FUNDACIÓN INTERNACIONAL CONTRA LA CAZA FURTIVA

La conservación también es cosa de mujeres

A principios de 2017 la Fundación Internacional contra la Caza Furtiva empezó a trabajar para la conservación del ecosistema del bajo Zambezi en Zimbabue. Debido a la caza furtiva, el número de elefantes en la región había disminuido en un 40% desde 2001.



En África los hombres ocupan la mayoría de las posiciones de primera línea en tareas de conservación. A pesar de que las mujeres a realizan la mayor parte del trabajo manual y doméstico en África, los modelos de conservación occidentales han ignorado su inclusión a gran escala.


Esta unidad ha dado una oportunidad a las mujeres más vulnerables de la sociedad rural de Zimbabue (IAPF)

Con el objetivo de luchar por el progreso de las mujeres e impulsada por la necesidad de evolución en la industria de la conservación, IAPF se propuso desplegar un equipo de mujeres para restaurar y administrar una reserva que históricamente se ha usado para la caza de elefantes. Así nació ‘Akashinga’.

Cuando ‘Las Valientes’ estaban recibiendo su entreno fueron duramente criticadas por hombres. IAPF explica que les gritaban: “Este trabajo no es para ti. Nunca lo ha sido ¡Vuelve a casa a donde perteneces! “

La selección para esta unidad se abrió exclusivamente a madres solteras desempleadas, esposas abandonadas, trabajadoras sexuales, víctimas de abuso sexual y físico, esposas de cazadores furtivos en prisión, viudas y huérfanos. Al hacerlo, se creó una oportunidad para las mujeres más vulnerables de la sociedad rural de Zimbabue.

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