La batalla de Tuyuty fue de lejos el encuentro más grande de la guerra. Casi 60.000 tropas participaron en el combate. Se nombró por un extenso campamento de tiendas de campaña hacia el norte del Estero Bellaco donde las fuerzas aliadas se habían establecido a finales de Abril.
Después del encuentro del 2 de mayo, grandes fuerzas de unas 18.000 tropas, manejadas por el general Antonio Paranhos, vizconde de Porto Alegre, marcharon bordeando el río de Paraná que las confinaba, mientras que la mayor parte del ejército aliado, unas 35.000 tropas, seguían hacia el norte del Estero Bellaco y acampaban allí. El ejército brasileño, manejado por el general Osório, ocupó la parte del terreno próxima de Estero Bellaco y el argentino fue situado a la derecha. Los batallones uruguayos, con el 41vo batallón de infantería del ejército imperial, estaban delante del ejército aliado, hacia el sur de Tuyuty. El comandante aliado, general Bartolomé Mitre, todavía estaba preocupado con preveer la acción del enemigo. La acción a comienzos de mayo y las constantes escaramuzas, era evidencia que no llevaría el a los paraguayos tan fácilmente. Había también rumores de un ejército enemigo grande que esperaba una ocasión favorable para enfrentarlos. Para hacer cosas las peores, la flojedad diezmaba a sus grados. Las enfermedades causaron más bajas que las balas hicieron.
López, para su giro, llamó a sus oficiales para discutir la situación. Él se sentía confiado de hacer retroceder a los aliados, hacia las aguas de Paraná. En Tuyuty, los refuerzos de otros puntos del país hincharon a sus grados a más de 23.350 hombres. Él proyectó un asalto directo en las posiciones de la Triple Alianza. Este ataque iba a tener además el apoyo de cañones pesados. La izquierda fuerte 9.000 de sus tropas mantendría las fuerzas argentinas dedicadas. Serían llevadas por general Francisco Isidoro Resquin, que tendría en su disposición el bulto de la caballería paraguaya. A la derecha, general Vicente Barrios, con un número igual de tropas, pondría en marcha un asalto directo en el ejército brasileño. En el centro, Díaz, ahora ascendido al general, tenía el objetivo de destruir la vanguardia de los aliados. Al mismo tiempo él ayudaría a Barrios a romper la izquierda aliada. Él ordenaría a 5.000 hombres. Una pequeña reserva retrocedería el ataque, en caso de necesidad.
Para algunos oficiales, estaba claro que el ataque era una equivocación. Tendrían que cruzar una tierra desigual, contra un enemigo atrincherado con poco apoyo de sus propios cañones. George Thompson, ingeniero inglés que luchó en el ejército de López como teniente coronel, conocido más adelante que El Supremo, hubiera decidido para una estrategia defensiva, los paraguayos hubieran infligido una gran derrota a los aliados, puesto que el terreno era apropiado para los defensores. A pesar de eso, López estaba resuelto. El ataque ocurriría el 24 de Mayo.
Entretanto, los aliados pasaron sus trincheras de excavación del tiempo. En la izquierda del campamento aliado la artillería estaba bajo mando de capitán Emílio Mallet, hombre de mediana edad francés que se había unido al ejército imperial. Estaba preocupado de sus piezas puesto que su posición estaba al finalizar el Estero Bellaco. Un ataque de ese punto o de una maniobra del flanco pondría los cañones en peligro serio. Cerca de su posición las 1ras y 3ro divisiones de infantería formaron el extremo a la izquierda del ala.
Díaz abrió el ataque sobre el 11:30. Rompió arriba en la vanguardia del ejército aliado. Los hombres de Flores eran de nuevo las receptores iniciales para experimentar la acometida paraguaya. Comenzaron a ser echado hacia atrás por la presión de los asaltadores.
En la izquierda del campamento aliado las unidades del ejército imperial estaban bajo ataque de los soldados de infantería de los paraguayos. Aquí, el terreno hizo la batalla un tumulto desde el principio. Los paraguayos se movían delante bajo fuego cercano de las líneas enemigas. Pronto, se ponía de manifiesto que los asaltadores se movían para flanquear a los aliados. La artillería del centro estaba en peligro. La 3ra división dispuso a algunos batallones proteger la posición la artillería. Por esa razón, sufrirían la mayor parte de los ataques.
Mapa de la batalla Mapa de la batalla de Tuyuti, extraído del trabajo de Williams. Lo rojo muestra el ataque paraguayo. El rectángulo celeste indica las posiciones argentinas.
El 22 de septiembre de 1866, Bartolomé Mitre, general en jefe de la Triple Alianza, ordenó el asalto a la formidable posición fortificada enemiga de Curupaytí con 9.000 soldados argentinos y 8.000 brasileños, la flor y nata del ejército, el apoyo del cañoneo de la escuadra imperial y la cooperación de las fuerzas orientales de Venancio Flores. De toda la guerra del Paraguay ésta es la primera batalla planeada por Mitre y también la primera (y única) dirigida directamente por él. (clic para ampliar) El 11 de Septiembre la infantería del II Cuerpo del Ejército Argentino (4000 hombres) marcho a Itapirú, siguiendo por agua a Curuzú en ese día. El 12 lo hizo la VII brigada brasileña (Paranhos) de 5 batallones. El 13 marchaba la infantería y doce cañones del I Cuerpo del Ejército Argentino (5000 hombres) llegando en la noche a Curuzú. En total los argentinos eran 9.500. La mayor parte de la artillería quedo en el sector de la derecha. El 15, el general Mitre y Porto Alegre hicieron un reconocimiento de la posición enemiga de Curupaytí, que sirvió de base para formular el plan de ataque.
Campamento argentino, cerca de Itapiru (Cándido Lopéz)
El Ejército Argentino desembarca en Curuzú, previo al asalto a Curupayti (Cándido Lopéz)
La iniciativa del ataque fue directamente el propio Mitre, según informe que le envía a Julián Martínez, Ministro interino de Guerra, donde le decía haber ordenado el ataque “sobre las líneas de fortificación de Curupayty, artilladas por cincuenta y seis piezas y guarnecida pro catorce batallones”… “un total de más de dieciocho mil hombres” (Mitre a Martínez. Cuartel de Curuzú, 24 de septiembre de 1866. Partes oficiales – AGN. t.II. p.333) El ataque al frente terrestre de Curupaytí se iniciaría con un bombardeo de la escuadra de modo de inutilizar sus defensas y ahuyentar las fuerzas de la trinchera. Después seguiría el ataque de las fuerzas de tierra. El ataque se haría con la cooperación de la escuadra y de las tropas dejadas en Tuyutí, estas como una demostración indirecta. Según el terreno y las circunstancias; la cuarta de observación , la formara la fuerza que quede ocupando el campo atrincherado de Curuzú la cual cubriría los desemboques de la retaguardia. Las agrupaciones de la izquierda se compondrían de brasileños (II Cuerpo de Ejército) a las órdenes de Porto Alegre y las de la derecha de argentinos (I y II Cuerpos). El movimiento se iniciaría por la columna derecha. El ataque terrestre sera precedido de un bombardeo de la escuadra de modo de inutilizar las defensas y ahuyentar alas fuerzas de las trincheras. Se calcula que esto se conseguirá en dos horas. Después empezaría el ataque terrestre. En ese momento la escuadra forzara el pasaje, quedando para enfrentar la posición dominada los buques necesarios. La actuación del ejército de Tuyutí quedo concretada en esta forma: El movimiento de la caballería de Flores se anticipara a fin de concurrir directa o indirectamente al ataque de Curupayti, teniendo en vista rodear la posición enemiga del estero Bellaco. El Mariscal Polidoro Joardao, con el resto del ejército concurrirá con el mayor vigor posible al reconocimiento de esta posición, yendo preparado a un ataque a fondo para desalojar al enemigo, simultáneo con el asalto a Curupaytí. En la madrugada del 17 todo se encontraba listo en los vivaques de Curuzú y Tuyutí, más el almirante manifestó la conveniencia de suspender el bombardeo debido a la amenaza de lluvia. A las 9.30 hrs empezó un copioso aguacero que continuó hasta la noche del 18 al 19, obligando a postergar las operaciones. El 19 volvió a llover. El 20 apareció el sol, resolviendo realizar el ataque el día 22. La operación terrestre se efectuara con cuatro columnas de ataque en tres líneas tácticas y otra de observación, las dos columnas centrales constituirán el centro de gravedad. La primera línea de ataque será seguida por la segunda, en calidad de reservas parciales: la tercera estará constituida por las reservas generales del ataque, concentradas en dos o mas masas. El ataque estaba previsto para la madrugada del día 17 de setiembre de 1866, pero se postergó por el mal tiempo reinante. Se realizó recién el día 22. Iglesia de Humaitá luego del bombardeo de la marina brasileña
A las 0700 hrs del 22 de Septiembre de 1866, la flota se puso en posición. La escuadra brasileña se movió para tomar la posición dispuesta por el almirante Tamandaré a fin de iniciar el bombardeo. Tres acorazados dieron comienzo al bombardeo del reducto de Curupaity, mientras que el resto de la flota, fuera del alcance de la artillería paraguaya bombardeó el sector de las fortificaciones emplazadas en tierra. El vapor ARA Guardia Nacional, con todo su personal en cubierta se condujo gallardamente en Paso de las Cuevas en Curupaity. El bombardeo no surtió efecto alguno y cesó a las 12.00 hrs, cuando el Almirante Tamandaré hizo una señal indicando que el bombardeo había logrado su objetivo. Las cubiertas del terreno impedían a los artilleros efectuar correctamente sus tiros. El duelo de artillería duró cuatro horas y los paraguayos contestaban al fuego de la escuadra logrando mantener a los buques alejados de las fortificaciones.
El ataque de la flota brasileña (Cándido Lopéz)
La escuadra brasileña “arrojó cerca de cinco mil bombas” (según Thompson) que de todos modos no arrojó el resultado previsto por el optimista comandante Tamandaré, que el día anterior había dado seguridades del caso: “Amanhá descangalharé tudo isto en duas horas” (2) Al mediodía el almirante Tamandaré suspendió el fuego contra la fortificación del frente terrestre y se concentró sobre el frente fluvial. Comenzó entonces el ataque terrestre cuya dirección estaba a cargo del general Mitre.
El mariscal Francisco Solano López destinó a su mejor hombre de guerra, el general José E. Díaz, vencedor de Estero Bellaco y Boquerón, que preparó en poco tiempo la defensa del campo, cortando árboles de "abatíes" dispuestos por sus enormes raíces para dentro, ocultando unas 50 bocas de fuego. El trazado de las trincheras paraguayas en la posición del frente por la forma en que estaba organizada y por los obstáculos naturales y artificiales a su frente y flanco era sencillamente formidable. Igualmente eficaces eran las defensas en el frente fluvial, no tanto por la extensión e importancia de las obras, sino por la altura de la barranca, por la poderosa artillería y por lo angosto del canal, que impedía a los buques aproximarse a la posición, sin contar la estacada y los torpedos que cerraban la parte navegable.
Trinchera paraguaya (Cándido Lopéz)
Cumpliendo con el plan previsto por Mitre, los Aliados se lanzaron con brío impresionante sobre las trincheras paraguayas, pero sufrieron una marcha pesada por el terreno fangoso bajo el fuego de la artillería paraguaya, hasta estrellarse contra las defensas de "abatíes" que el “genio” de Mitre no había previsto.
Las dos columnas del centro avanzaron, tal cual establecía el plan de batalla. Hombro contra hombro, bayonetas relucientes listas, avanzaron bajo un tremendo fuego de artillería a través de pantanos y del río, cargados con sus mochilas, escaleras. Al llegar a la trinchera, el foro y el parapeto bloqueaban su camino. La segunda columna fue detenida en una laguna por una linea de arboles abatidos, y giró hacia la izquierda bajo un brutal bombardeo. La infantería argentina procedió avanzando, de una manera fria, deliberada a un paso fijo, como en un desfile. La metralla y el fuego de fusileria continuaba. Los oficiales argentinos cabalgando con gran bravura y élan bajo la lluvia de plomo llegaron hasta la trinchera, alentado a la tropa a seguir. El Mayor Ayala del 12 de Línea cayó herido. El Mayor Lucio V. Mansilla, segundo jefe del batallón se hizo cargo de la unidad, pero fue herido también. Los coroneles Juan Bautista Charlone y Manuel Rosetti cayeron heridos de muerte. El cabo Gómez fue herido en una rodilla izquierda por un tiro de fusil, pero desobedeció la orden de retirarse. Otro balazo le impactó en la rodilla derecha, y como no podía permanecer parado continuó disparando en posición de "cuerpo a tierra". El bombardeó redobló su volumen.
Las dos columnas centrales, encargadas del ataque principal sufrieron desde el primer momento un fuego intensísimo de la artillería paraguaya mientras su marcha se veía entorpecida por el terreno fangoso por los tres dias anteriores de lluvia y las malezas. Lograron salvar los obstáculos mediante el uso de fajinas y escalas que llevaban para tal fin y se lanzaron al asalto de la trinchera principal, pero se encontraron con una laguna y una inabordable barrera de malezales que les hizo imposible continuar su avanzada. En esta marcha, sufrieron pérdidas enormes.
La tercera columna, al mando del coronel Rivas siguió avanzando a pesar de los obstáculos, pero su ataque fracasó y los pocos hombres que lograron penetrar en la posición fueron prácticamente ultimados. La cuarta columna, al mando del coronel Martínez, también fue detenida al borde de la laguna y la línea de malezales.
Asalto de la cuarta columna a Curupayti (Cándido López) El combate se sostenía tenazmente sin que los asaltantes lograran el menor éxito sobre las tropas paraguayas. Según parte del propio Mitre, “fue contenido el ímpetu del ataque por la línea de abatíes que se componía de gruesos árboles enterrados por los troncos, y que en más de treinta varas obstruían el acceso a la trinchera…fue necesario reforzar el ataque con la segunda línea de reservas parciales, comprometiendo en las dos columnas de ataque central veinticuatro batallones”…”las líneas de abatíes no han sido forzadas nunca en asalto franco, ni aun por las primeras tropas del mundo” (Mitre a Martínez. Cuartel de Curuzú, 24 de septiembre de 1866. Partes oficiales) lo que demuestra la imprevisión de Mitre de no reconocer el terreno previamente... salvo que pretendiera realizar una hazaña mayor “que las primeras tropas del mundo”.
El heroísmo y sacrificio de las tropas aliadas, no fue suficiente para vencer ni la “línea de abatíes” ni “la impericia de Mitre”. El propio general en jefe lo admite en sus partes:
“En esas circunstancias, habiéndonos puesto de acuerdo con el barón de Porto Alegre, y viendo que no era posible forzar ventajosamente la línea de abatíes, para llevar el asalto general sino comprometiendo nuestras últimas reservas y que una vez dominada la trinchera no se obtendrían los frutos de tal actor parcial desde que no se conservasen tropas suficientes para penetrar en orden el interior de las líneas y hacer frente allí a las reservas del enemigo, acordamos mandar replegar simultáneamente y en orden las columnas comprometidas den el ataque” (Ibidem)
La columna de la extrema izquierda, entre tanto, aprovechando el terreno cubierto fue a ocupar a una posición de apresto a proximidad de la trinchera enemiga avanzada enemiga, y quedando mas cerca de la linea adversaria, fue la primera en empeñarse. Bajo un violento fuego, los brasileros salvaron la trinchera avanzada, siguiendo después al asalto de la posición principal, batidos por el fuego frontal y de flanco de la misma. No obstante los esfuerzos recibidos, el ataque fracaso y los pocos hombres que lograron penetrar en la posición fueron allí ultimados. La III Brigada de esta columna, confundiendo a los lanceros a pie brasileros con tropas enemigas se desbando presas del pánico a gritos de:" La caballería nos corta!"
La 4a. columna (coronel Martínez) que por reconocimientos comprobó no ser posible flanquear la posición enemiga, se puso en movimiento en el orden que las divisiones tenían en la posición de apresto. Batida de frente por la artillería de la posición y por otra, que desde la derecha, aprovechaba un claro en el monte, al este de la laguna. La 4a. división apresuró su marcha, mientras la 3a. desplegaba con frente al nuevo enemigo, y una batería acudía para contrabatir la artillería flanqueadora. Al llegar al borde de la laguna y de la linea de abatíes, la 4a. división tuvo que detenerse. Desde allí mando a la VIII Brigada , para cooperar con las unidades del coronel Rivas.
Las granadas explotaban formando geysers de agua y barro, brazos, piernas y torsos volaban en todas direcciones. Hacia mas de dos horas que el combate se sostenía tenazmente contra el centro y la derecha paraguaya, sin que los asaltantes lograsen el menor éxito. Apreciando que ni con el empleo de las ultimas reservas se obtendría una victoria decisiva, y que mantenerse allí era acrecer las perdidas, se acordó hacer replegar simultáneamente a todas las tropas comprometidas en el ataque, protegiéndolas con las reservas generales. A las 1700 hrs Mitre ordenó cesar el asalto. El estupendo 6o. Batallón de Infantería se retiró marchando hacia atrás para no darles la espalda al enemigo. El Mayor Julio A. Roca cabalgó hasta la trinchera para rescatar a un oficial herido a quien cargó sobre la grupa, marchando a su caballo lentamente, mientras granadas enemigas silbaban sobre su cabeza. (1) A las 17 hrs el ejército estaba de regreso en Curuzú. Los paraguayos solo salieron para recoger el botín abandonado por el asaltante, desnudar a los muertos y ultimar a los heridos graves. Menos mal que “acordaron mandar replegar” porque casi exterminan su propio ejercito, atropellando una “línea de abatíes”, como el Quijote lo hiciera contra los molinos de viento.
El propio Mitre, aunque escatimando las cifras, da cuenta del desastre sufrido: “Nuestras pérdidas han sido considerables y sensibles…las computo en tres mil (en realidad fueron tres veces más) entre muertos y heridos” ...” Por parte del ejercito argentino se comprometieron diez y siete batallones en el asalto, cayendo muertos o heridos la mayor parte de los jefes que los condujeron” (Ibidem) También da parte del desastre el hermano del general en jefe, general Emilio Mitre, que comandaba el 2° Cuerpo en el asalto: “V.E. sabe los prodigios de inaudito valor que los cuerpos todos del ejército hicieron en esta jornada. Es pues, inoficioso que el que firma haga de ellos elogios tan justamente merecidos. Basta dejar establecido que de los tres Batallones de este 2° Cuerpo que cargaron sobre la trinchera, solo ha quedado en aptitud de combatir una tercera parte de cada uno de ellos, para probar el denuedo y la bravura de que se hallaban animados, y dieron sangrientas pruebas Cuando a las tres de la tarde, próximamente, ordenó usted la retirada, estos tres bizarros cuerpos se retiraron en el mayor orden posible, a pesar de estar ya muertos de o heridos sus jefes y oficiales” (Del general Emilio Mitre al al General en jefe de los Ejércitos Aliados, Brigadier General D. Bartolomé Mitre. Campamento de Curuzú, 27 de setiembre de 1866. Partes oficiales – AGM.tII.p.334)
No cabe duda alguna de “los prodigios de inaudito valor” y del “denuedo y la bravura de que se hallaban animados” aquellos miles de soldados y oficiales que iban al seguro sacrificio contra una "línea de abatíes", sin rebelarse para linchar a sus comandantes que los mandaban a una muerte inútil e inevitable.
En la crónica que hace el general paraguayo Resquín afirma que “cuando las fuerzas del ejército aliado se retiraron en completa derrota, dejaron en el campo de más de ocho mil cadáveres e innumerables heridos, sin contar los que pudieron recoger”. Las bajas paraguayas las sitúa en “un jefe, tres oficiales y diecinueve hombres de tropa muertos, alcanzando los heridos a siete oficiales y setenta y dos hombre de tropa” (Resquín, Datos históricos. p. 80-81) Es decir, 92 bajas paraguayas contra alrededor de 10.000 bajas aliadas.
Historiadores revisionistas paraguayos (y argentinos, entre ellos García Melluid) aumentaron groseramente las cifras de bajas aliadas en Curupaity. En realidad fueron, 4045 en total, entre muertos heridos de los cuales 2095 argentinos y 1950 brasileros. Las bajas paraguayas: 92. Fue en las palabras de un historiador: "El asalto a Curupaity trae a la mente el ataque de la División de Picket en la batalla de Gettysburg. A la tropa se le asignó una misión imposible. La carga fue un error tremendo que no debia haber tenido lugar." Las cifras del contraste demuestran la improvisación e impericia de Mitre, contra la efectiva defensa comandada por don José E. Díaz , que fue ganando sus galones de general a lo largo de las hazañas producto de su inteligencia, serenidad y valor. El emperador de Brasil, pidió el reemplazo del general en jefe, bajo excusa de los levantamientos de rebeldía en montoneras producidas en las provincias del interior, que se pronunciaban por intermedio de Felipe Varela contra la Guerra del Paraguay y del propio Mitre y su política hacia las provincias interiores
En la sangrienta batalla de Curupaytí el impacto de un casco de granada le destrozó la mano derecha a un ciudadano argentino alistado hacía unos meses como voluntario. Evacuado a Corrientes, la amenaza de la gangrena obligó a amputarle el brazo por encima del codo. Se trataba de un joven dibujante y cronista de 26 años, teniente segundo del ejército, que se llamaba Cándido López. Menos de un año después cumplió su promesa de enviarle al médico que le amputó el brazo un óleo suyo fruto de una prodigiosa reeducación de su mano izquierda. El sería, a través de sus cuadros, el documentalista histórico de la Guerra de la Triple Alianza.(Ver biografía de Cándido López ,"El manco de Curupayty")
También, en Curupaytí perdió la vida Dominguito, hijo adoptivo de Domingo F. Sarmiento.
Trincheras de Curupayti a 4 millas (7.5 km) de la fortaleza de Humaitá
Dominguito Sarmiento (hijo del futuro presidente Domingo Faustino Sarmiento) muerto en la batalla ¡De pie señores! ¡Hay derrotas que honran!
Fuentes
García Mellid, Atilio. “Proceso a los falsificadores de al historia del Paraguay”.
(1) Rauch, Georg v. Conflict in the Southern Cone (Praeger, New York, 1999) pag. 93-95 (2) Thompsom, Jorge.”La guerra del Paraguay”. Impr. Americana. Buenos Aires 1869
El Telegraph
informa que el Museo del Ejército Nacional Británico ha publicado su
lista de las mayores batallas de la historia británica. El público
votará, ya sea en línea o en el museo, cuál es la más importante.
Las batallas, en orden cronológico:
Batalla de Blenheim , 13 de agosto de 1704, en Blenheim, Baviera (Guerra de Sucesión Española)
Batalla de Culloden , 16 de abril de 1746, en Drumossie Moor, Escocia (rebelión jacobita)
Batalla de Plassey , 23 de junio de 1757, en Plassey , Bengala Occidental, India (Guerra de los Siete Años)
Batalla de Quebec , 13 de junio de 1759, en las afueras de la ciudad de Quebec, Canadá (Guerra de los Siete Años)
Batalla de Lexington , 19 de abril de 1775, en Lexington, Massachusetts (Revolución estadounidense)
Batalla de Salamanca , 22 de julio de 1812, en Salamanca, España (Guerra Peninsular/Guerras Napoleónicas)
Batalla de Waterloo , 18 de junio de 1815, en Waterloo, Bélgica (Guerras Napoleónicas)
Batalla de Aliwal , 28 de enero de 1846, en Aliwai , Punjab, India (Primera Guerra Sikh)
Batalla de Balaklava , 25 de octubre de 1854, en Balaklava , Ucrania (Guerra de Crimea)
La batalla de Poitiers, antiguamente llamada batalla de Tours, tuvo lugar el 10 de octubre de 732 entre las fuerzas comandadas por el líder franco Carlos Martel y un ejército musulmán a las órdenes del valí (gobernador) de Al-Ándalus Abd ar-Rahman ibn Abd Allah al-Gafiqi, cerca de la ciudad de Tours, en la actual Francia. Durante la batalla, los francos (cristianos) derrotaron al ejército musulmán y al-Gafiqi resultó muerto.1 Esta batalla frenó la expansión musulmana hacia el norte desde la península ibérica y es considerada por muchos historiadores como un acontecimiento de gran importancia histórica, al haber impedido la invasión de Europa Central por parte de los musulmanes y preservado el cristianismo como la fe dominante durante un periodo en el que el islam estaba sometiendo gran parte de los territorios del Imperio romano de Oriente y había acabado por conquistar al Imperio persa sasánida, expansión que comenzó en el 632 tras la muerte de Mahoma. Las fuentes de esta batalla son escasas, y ni siquiera se sabe con certeza el año de la batalla, puesto que las fuentes musulmanas de Al-Ándalus de la época la situaron en torno al 732, pero la Crónica de 754, cristiana y contemporánea, sugirió que el combate se produjo a finales de 733 o 734, probablemente en octubre.
Antecedentes
Los sarracenos llegaron a Europa, a la península ibérica, en el 711,1 y a partir del noreste de esta península sometieron fácilmente Septimania, establecieron Narbona como su capital (denominándola Arbuna), otorgando unas condiciones honorables a sus habitantes, pacificaron rápidamente el suroeste de lo que hoy es Francia y amenazaron durante unos años los territorios francos. El Duque Odón de Aquitania (también conocido como Eudes el Grande) había derrotado decisivamente una importante fuerza musulmana en 721 en la denominada batalla de Tolosa, pero las razias musulmanas continuaron, llegando en el año 725 hasta la ciudad de Autun en Borgoña. Amenazado por los musulmanes por el sur y por los francos desde el norte, Odón se alió en 730 con Uthman ibn Naissa, denominado «Munuza» por los francos, el que posteriormente sería emir bereber de la región que más o menos coincidiría con la actual Cataluña.[cita requerida] Como tributo, Odón dio a su hija Lampade en matrimonio a Uthman para sellar la alianza, y las razias musulmanas a través de los Pirineos (la frontera sur de Odón) terminaron.
Sin embargo, el año siguiente Uthman se sublevó contra el valí de Al-Ándalus al-Gafiqi, pero este acabó rápidamente con la revuelta, dirigiendo después su atención contra el antiguo aliado del traidor, Odón. El paso de los Pirineos lo realizaron por los puertos de Somport y Roncesvalles, según una fuente árabe no identificada: «Aquel ejército pasó por todas partes como una tormenta devastadora». El duque Odón (denominado rey por algunos) reunió su ejército en Burdeos, pero fue derrotado en la batalla del Garona, y Burdeos saqueada. La matanza de cristianos en el río Garona fue especialmente terrible. Según las crónicas de Isidoro Pacense (Incipit Epitome Imperatorum, vel Arabum Ephemerides, atque Hispaniae Chronographia Sub Uno Volumine Collecta) «solus Deus numerum morientium vel pereuntium recognoscat» ("solo Dios conoce el número de muertes"). Las tropas musulmanas procedieron entonces a devastar totalmente aquella parte de la Galia, y sus propias crónicas afirmaron:[cita requerida]
Los creyentes atravesaron las montañas, arrasaron el terreno abrupto y el llano, saquearon hasta bien adentro el país de los francos y lo castigaron todo con la espada, de forma que cuando Eudes trabó batalla con ellos en el río Garona, huyó.
Odón pidió ayuda a los francos, una ayuda que Carlos Martel solo le concedió después de que Odón aceptara someterse a la autoridad franca. La derrota de Odón dio a Carlos Martel una oportunidad ideal para atacar a al-Gafiqi, que había sufrido pérdidas en Burdeos.
En 732, una fuerza incursora musulmana se dirigía en dirección norte hacia el río Loira, encontrándose fuera del alcance de sus líneas de suministro. Un posible motivo, según el segundo continuador de la Crónica de Fredegario, eran las riquezas de la Abadía de San Martín en Tours, la más prestigiosa y sagrada de aquel tiempo en el oeste de Europa. Al tener noticias de esta incursión, el Mayordomo de Palacio de Austrasia, Carlos Martel, reunió a su ejército, de unos 15 000 a 75 000 veteranos[cita requerida], y marchó hacia el sur.
Localización
Pese a la gran importancia asignada a esta batalla, el lugar exacto donde tuvo lugar es desconocido. Muchos historiadores asumen que los dos ejércitos se encontraron en el punto donde los ríos Clain y Vienne confluyen, entre Tours y Poitiers.
La batalla
Carlos Martel situó a su ejército en un lugar por donde esperaba que pasara el ejército musulmán, en una posición defensiva. Es posible que su infantería conjuntada, armada con espadas, lanzas y escudos, presentara una formación del tipo falange. Según las fuentes árabes, se dispusieron formando un gran cuadro. Ciertamente, dada la disparidad entre los dos ejércitos —los francos eran casi todos soldados de infantería, en tanto que los musulmanes eran tropa de caballería, ocasionalmente con armadura—, Carlos Martel desarrolló una batalla defensiva muy brillante.
La Batalla de Poitiers, 732 (en una imagen de 1880)
Durante seis días, los dos ejércitos se vigilaron con solo escaramuzas menores. Ninguno de los dos quería atacar. Los francos estaban bien equipados para el frío y tenían la ventaja del terreno. Los musulmanes no estaban tan bien preparados para el frío, pero no querían atacar al ejército franco. La batalla empezó el séptimo día, puesto que al-Gafiqi no quería posponer la batalla indefinidamente.
Al-Gafiqi confió en la superioridad táctica de su caballería, y la hizo cargar repetidamente. Sin embargo, esta vez la fe de los musulmanes en su caballería, armada con sus lanzas largas y espadas, que les había dado la victoria en batallas anteriores, no estaba justificada. En una de las raras ocasiones en las que la infantería medieval resistió cargas de caballería, los disciplinados soldados francos resistieron los asaltos, pese a que, según fuentes árabes, la caballería musulmana consiguió romper varias veces el exterior del cuadro franco. Pero a pesar de esto, la fuerza franca no se rompió.
Se trata de una imagen de la conquista islámica de la península ibérica.
Según una fuente franca la batalla duró un día y según las fuentes árabes, dos. Cuando se extendió entre el ejército musulmán el rumor de que la caballería franca amenazaba el botín que habían tomado en Burdeos, muchos de ellos volvieron a su campamento. Esto le pareció al resto del ejército musulmán una retirada en toda regla, y pronto lo fue. Mientras intentaba frenar la retirada, al-Gafiqi fue rodeado y finalmente muerto. La carga definitiva de la caballería del Duque Odón, que aguardaba oculta en los bosques al norte de la posición del cuadro de Carlos Martel, resultó en un movimiento envolvente a la manera de los ejércitos francos, como si de un martillo contra un yunque se tratara, acabando con toda posibilidad de reagruparse del ejército enemigo. Los musulmanes supervivientes regresaron a su campamento.
Al día siguiente, cuando los musulmanes abandonaron la batalla, los francos temieron una emboscada. Solo tras un reconocimiento exhaustivo del campamento musulmán por parte de los soldados francos se descubrió que los musulmanes se habían retirado durante la noche.
Consecuencias
La batalla de Poitiers (en la esquina derecha superior del mapa) representa el final del avance de los ejércitos islámicos en Europa occidental. Los francos expulsarían a los musulmanes al sur de los Pirineos pocos años después.
El ejército musulmán se retiró al sur, más allá de los Pirineos. Carlos se ganó su apodo Martel ('Martillo') en esta batalla. Continuaría expulsando a los musulmanes de Francia en los años siguientes y volvería a derrotarlos en la batalla cerca del río Berre y en Narbona.[cita requerida]
No puede ser menospreciada la importancia de estas campañas, de la batalla de Poitiers y de las últimas campañas en 736 y 737 para eliminar las bases musulmanas en la Galia y suprimir la capacidad inmediata para ampliar la influencia islámica en Europa. Edward Gibbon y su generación de historiadores, así como la mayoría de los expertos modernos, convienen en que fueron indiscutiblemente decisivos en la historia del mundo. Parece incuestionable que Martel dominó esta era de la historia de una manera como pocos hombres hicieron. Sin embargo, a pesar de esta batalla, los musulmanes conservaron Narbona y la Septimania durante otros 27 años. Los tratados firmados anteriormente con la población local se mantuvieron firmes y se consolidaron incluso en 734, cuando el gobernador de Narbona, Yúsuf ibn Abd ar-Rahmán al-Fihri, llegó a acuerdos con varias ciudades de la zona para defenderse contra las intromisiones de Carlos Martel, que se había expandido hacia el sur brutal y sistemáticamente a fin de ampliar sus dominios. Carlos falló en su intento de tomar Narbona en 737, cuando la ciudad fue defendida por los habitantes cristianos (visigodos) con el apoyo de las tropas musulmanas acantonadas.
Contemporáneos cristianos, desde la Crónica mozárabe pasando por Beda el Venerable y hasta Teófanes, el cronista bizantino, registraron cuidadosamente la batalla y fueron rápidos en extraer lo que veían como sus implicaciones. Estudiosos posteriores pero antiguos, tales como el inglés Edward Gibbon (1737-1794), opinaron que, si Carlos hubiese sido derrotado, los musulmanes hubieran conquistado fácilmente una Europa dividida. Gibbon escribió: «Una marcha victoriosa se había extendido mil millas desde el peñón de Gibraltar hasta las orillas del Loira; la repetición de un espacio igual hubiera llevado a los sarracenos a los confines de Polonia y a las Tierras Altas de Escocia; el Rin no era más infranqueable que el Nilo o el Éufrates, y la flota musulmana podría haber navegado sin una batalla naval hasta las bocas del Támesis».
Algunas estimaciones modernas del impacto de la batalla (Roger Collins, Archibald Lewis, etc.) han marcado distancias con la posición extrema de Gibbon, y en cualquier caso opinan inviable una continua expansión por razones de falta de cohesión interna. Su conjetura recibe, no obstante, el apoyo de otros muchos historiadores. Aun así, dada la importancia que los registros árabes de la época dieron a la muerte de al-Gafiki y a la derrota en la Galia,[cita requerida] y a la consiguiente derrota y destrucción de las bases musulmanas en lo que ahora es Francia, es muy probable que esta batalla tuviera una importancia macrohistórica al frenar la expansión del islam en Occidente. Esta derrota fue el último gran esfuerzo de la expansión islámica mientras hubo todavía un califato unido,[cita requerida] antes de la caída de la dinastía de los Omeyas en 750, solo 18 años tras la batalla.
Según otros historiadores, «Carlos Martel rechazó solo una de las constantes razzias que los musulmanes emprendían estacionalmente en busca de botín. Antes, los francos habían derrotado ya algunas de estas incursiones sin ánimo expansionista, y las mismas se siguieron produciendo después hasta que Pipino el Breve acabó con los restos del poder musulmán en Francia en 759 y su hijo Carlomagno pasó a combatir en Hispania. Actualmente muchos creen que, aunque la campaña que llevó a la batalla fue solo de saqueo y no de expansión, esta fuerza era sin duda la mayor que pisó territorio francés. No obstante, la contemporánea y cristiana Crónica mozárabe refiere que las tropas comandadas por Carlos (varias décadas después apodado "Martel") superaban ampliamente en número a las de Gafiqi. Con esta batalla se debilitó mucho el poder musulmán en el sur de Francia, perdió a su mejor comandante y con él toda ocasión de conquista al norte de los Pirineos.
22 de julio de 2020 Autor invitado Muy poco tensos, estos 204 veteranos representaban la única oposición federal entre la brigada de Law y Little Roundtop.
Aproximadamente a las 4:00 p.m. del 2 de julio de 1863, el gran movimiento de giro confederado en Gettysburg, destinado a enrollar la línea federal de izquierda a derecha, finalmente se detuvo, con la brigada de Alabama del general Evander Law a la cabeza.
Toda la división de Longstreet iba a dar el golpe, el asalto se realizó en el escalón izquierdo, una brigada entrando tras otra. El objetivo de Law era Little Roundtop, una colina rocosa, entonces desocupada, que dominaba la línea federal.
Si los confederados podían asegurar esa colina, el resto de la línea federal podría enfilarse desde las alturas y volverse indefendible: se acabó el juego.
Cuando los escaramuzadores confederados avanzaron inicialmente, no parecía haber fuerza entre ellos y su objetivo, pero esto era engañoso.
Sin ser visto por los rebeldes, una delgada línea de escaramuzas de federales fue colocada desde la base de Big Roundtop (aproximadamente ¼ de milla al sur de Little Roundtop) corriendo hacia el oeste a unas 900 yardas.
Muy poco tensos, estos 204 veteranos representaban la única oposición federal entre la brigada de Law y Little Roundtop. Afortunadamente para la causa federal ese día, esta unidad fue el segundo francotirador de Estados Unidos, la mitad del destacamento más letal de la Guerra Civil estadounidense.
La batalla de Gettysburg por Thure de Thulstrup
Wyman White, uno de los francotiradores estadounidenses, recordó más tarde detrás de una cerca de piedra: “Llegaron gritando, disparando y luchando sobre las cercas y atravesando la madera. Justo en frente de donde yo estaba, la tierra estaba abierta y, como estaban en su mayoría vestidos con ropas de color butternut, tenían la apariencia de un campo arado que se cerraba en formación masiva ”.
Aunque superados en número más de 10 a 1, los Sharpshooters apuntaron con calma y comenzaron a disparar. “Como tomamos el asunto con mucha frialdad”, dijo White, “más de un valiente sureño alzó los brazos y cayó. Pero siguieron viniendo, gritando y gritando su peculiar grito ".
Los Sharpshooters no tenían esperanzas de detener el avance de Law, por supuesto, solo frenarlo, y lo hicieron con una profesionalidad mortal. Moviéndose en grupos de cuatro, dos lanzando fuego de supresión mientras los otros dos se retiraron para cubrirse, los Sharpshooters comenzaron a cobrar un alto precio en los elementos principales del avance de Law.
General Evander McIvor Law, Ejército de los Estados Confederados, década de 1860
Los Sharpshooters habían sido construidos precisamente para tal ocasión. Uniformados con sombreros, abrigos y pantalones verdes, estos con polainas de cuero (sin bronce en ninguna parte que pudiera reflejar la luz del sol), los Sharpshooters fueron camuflados deliberadamente para una guerra de guerrilla, un estilo con el que se habían familiarizado de manera experta.
Manejaban el rifle de objetivo Sharps, de retrocarga de 1859, un arma que podían cargar y disparar desde cualquier posición (boca abajo, de pie o en un árbol) con una velocidad de disparo tres veces mayor que la de cualquier rifle estándar. El Sharps tenía una precisión aterradora hasta 600 yardas, aún mortal más allá.
Batalla de Little Round Top, asalto inicial.Mapa de Hal Jespersen
Más importante aún, los Sharpshooters eran una unidad verdaderamente de élite. Para calificar, cada candidato tenía que pasar una prueba de tiro difícil formando una "cadena" de diez tiros consecutivos en un objetivo de diez pulgadas de ancho desde una distancia de 200 yardas.
Indudablemente inspirados en la fama británica de los Green Jackets of Napoleonic War, los Sharpshooters fueron una creación del coronel Hiram Berdan, y se habían desempeñado de manera excelente durante toda la guerra.
Seleccionados, entrenados y equipados profesionalmente, luchando en un esquema táctico de fuego y maniobra, el 1. ° y 2. ° Regimientos de Francotiradores eran esencialmente una unidad de batalla del siglo XX, luchando en una guerra del siglo XIX.
Joshua Lawrence Chamberlain ordenó la carga de bayoneta en Little Round Top.
Por lo tanto, no debería sorprendernos que los hombres del 2. ° Regimiento lograran desacelerar significativamente el impulso del avance de Law, cobrando un alto precio a los confederados con sus armas de retrocarga y fuego rápido.
Cayeron muchos rebeldes, esto cosiendo mucha confusión en las filas. Un oficial rebelde señaló que "la matanza comenzó en serio porque estábamos en un buen rango de sus tiradores afilados, pero no pudimos obtener ninguna oportunidad". Los bosques cubiertos de rocas al oeste de Roundtops demostraron ser un terreno ideal para los Sharpshooters, pero una pesadilla para la infantería que avanzaba en filas. El mayor Stoughton, al mando del segundo, escribió más tarde:
“Mientras avanzaban, el Segundo Regimiento realizó una ejecución espléndida, matando e hiriendo a muchos. Un regimiento se rompió tres veces y se recuperó, antes de que avanzara ".
Strong Vincent, herido de muerte mientras dirigía con éxito su brigada durante la lucha en Little Round Top en el segundo día de la Batalla de Gettysburg, y murió cinco días después.
Disparando mientras cedían terreno, los Sharpshooters retrocedieron a través de un pequeño pantano, luego sobre la cara occidental de Big Roundtop antes de llegar a la cima de Little Roundtop.
Allí se encontraron con la 83a Pennsylvania, cayendo con ellos entre los árboles, las rocas y los cantos rodados pesados. El disparo preciso del Sharpshooter y su obstinada retirada obligaron a los confederados a tomar una hora para recorrer un mero cuarto de milla, proporcionando un tiempo crítico para que los refuerzos federales avanzaran.
General de división Gobernador Kemble Warren.De la Colección de Fotografías, Grabados y Fotografías de la Guerra Civil de la Familia Liljenquist, Biblioteca del Congreso
Desde su fuerte posición, los francotiradores ayudaron a rechazar una carga desesperada tras una carga desesperada de infantería rebelde, principalmente por el 15 y el 47 de Alabama, cortando a los hombres de Law mientras avanzaban hacia la colina. White describe la lucha: “Primero el fuego fue por descargas que pronto se convirtieron en una continua descarga de rifles. T
las balas zumbaron y escupieron las rocas y los árboles, mirando hacia afuera con un chirrido y un zumbido horribles ". Los confederados aparecieron una y otra vez, solo para ser rechazados una y otra vez. “Nuevamente las filas se marchitaron”, nos dice White, “pero mostraron el mismo valor desesperado que tenían antes.
Nuestra línea era invencible, así que se demostró, y nuevamente estos valientes hombres, rotos, destrozados y exhaustos, voltearon sus rostros por la ladera de la montaña ".
Batalla de Little Round Top: asalto final.Mapa de Hal Jespersen.
Por fin llegaron refuerzos federales, y Little Roundtop pronto se convirtió en un bastión de la Unión, que no se volvería a probar. Sobre el éxito de la Unión ese día, White escribió: "Creo que los cargadores de recámara de los Sharpshooters fueron un gran elemento en la balanza".
White no estaba solo en su análisis. Años después de la guerra, el coronel William C. Oates, que había llevado a la 15a Alabama a la acción ese fatídico día, elogió a los francotiradores estadounidenses, afirmando que, si no hubieran estado donde estaban y luchado como lo habían hecho, seguramente lo habría hecho. tomado Little Roundtop. "Deberían erigir el monumento más alto del campo a Stoughton y sus tiradores", dijo Oates.
LTC William C. Oates, comandante de la 15a Infantería de Alabama desde la primavera de 1863 hasta julio de 1864
El 2º Regimiento no solo jugó un papel importante ese día, sino que el 1º Regimiento también hizo su parte esa misma tarde en Pitzer's Woods, al noroeste de Roundtops.
Enviados a explorar a lo largo de Seminary Ridge con el 3er Maine, los Sharpshooters tropezaron con los Regimientos 10 y 11 de Alabama de la Brigada Wilcox, ordenados en Pitzer’s Woods para rechazar el flanco derecho de la línea confederada.
Sin darse cuenta de la presencia de los francotiradores, el 11 fue recibido por un torrente de disparos bien dirigidos de los federales vestidos de verde. El 11 huyó, mientras que el 10 llegó y dio batalla.
Superados en número, los Sharpshooters cedieron terreno una vez más, luchando de árbol en árbol, en una dura acción que se prolongó durante casi media hora. Wilcox luego lanzó el octavo Alabama con órdenes de flanquear a los Yankees.
Sólo cuando el octavo pareció superponerse a su posición, Berdan rompió el compromiso; una lucha enérgica que expuso la verdadera longitud de la posición confederada al alto mando federal, observando desde la distancia.
Little Round Top hoy, visto desde Devil's Den. El asalto número 15 de Alabama se realizó en la parte de la colina que se encuentra en el extremo derecho de esta foto.
Los confederados también tenían excelentes unidades de francotiradores, por supuesto, pero ninguna alcanzó el nivel de los francotiradores estadounidenses.
El servicio excepcional prestado por los francotiradores estadounidenses durante el transcurso de la guerra fue fácilmente reconocido por los oficiales al tanto, sin embargo, como la mayoría de los destacamentos de la Guerra Civil, fueron combatidos hasta la muerte y luego simplemente se disolvieron.
¿Qué tan buenos habían sido? En su Regimental Losses in the Civil War, el teniente coronel William F. Fox escribió sobre los francotiradores: “Indudablemente mataron a más hombres que cualquier otro regimiento del ejército. En las escaramuzas fueron inigualables ”, un firme testimonio de su multidimensionalidad y pura letalidad.
Monumento del General Warren con vistas al campo de batalla desde Little Round Top
Desafortunadamente, nadie en ese momento parecía comprender lo que realmente representaban los francotiradores: el rostro del futuro del combate.
La Revolución Industrial había estimulado una rápida evolución en el equipamiento militar, una progresión en la letalidad que ya había dejado obsoletos los ataques masivos de infantería, la columna vertebral de la guerra desde sus inicios.
Desafortunadamente, nadie pareció darse cuenta. Incluso los generales que llevaron a las tropas a la Primera Guerra Mundial lo hicieron inicialmente como si volvieran a luchar en la Guerra Civil, lo que llevó a millones a una vorágine de muerte prácticamente inevitable.
Como resultado, todas las lecciones de guerra que representaban los francotiradores tuvieron que volverse a aprender en el siglo XX cuando el mundo se precipitó hacia dos guerras mundiales catastróficas.
Solo entonces quedó claro que el pequeño grupo de francotiradores de élite de Berdan era, no solo la fuerza de combate más letal de la Guerra Civil, sino una plantilla probada para la infantería del futuro.
Una de las batallas más duras de la Segunda Guerra Mundial fue la lucha por Kohima. Situada en el noreste de la India, Kohima es una ciudad montañosa en medio de las colinas de Naga. En aquellos días, Kohima era una importante estación de montaña en la única carretera que conducía desde el principal depósito de suministros británico / indio en Dimapur hasta Imphal.
Ese punto rojo es el pueblo de Kohima Carretera Kohima Imphal Carretera Kohima-Imphal. Incluso hoy, sigue siendo un salvavidas para la región, conectándola con el mundo exterior.Foto de Ranjit M.
En 1943-44, bajo el mando del general William Slim, el 14º ejército británico e indio durante un curso de 18 meses construyó bases logísticas en Dimapur e Imphal. Se estaba llevando a cabo un eventual ataque a Birmania. A principios de 1944, el teniente general Renya Mutaguchi había recibido órdenes de detener los preparativos británicos en la región (llamada Assam). Esto sería parte de la Operación "U-Go" más grande en virtud de la cual los japoneses decidieron capturar importantes ciudades fronterizas del noreste de la India. Las divisiones 15, 31 y 33 se prepararon para destruir las fuerzas aliadas en Imphal, Naga Hills y Kohima.
Los japoneses habían planeado usar la 31.a División para envolver a Kohima desde tres ángulos diferentes dividiéndose en tres columnas. También se cortará la carretera Kohima-Imphal.
A mediados de marzo del fatídico año 1944, la patada japonesa inició la Operación "U-Go". La mayor parte del IV Cuerpo británico estacionado estaba comprometido en la defensa de Imphal, e inevitablemente Kohima no tenía tropas adecuadas. El 1er Regimiento de Assam en Kohima se vio obligado a retirarse en lugar de continuos ataques en Imphal. Para aliviar a algunos, la inteligencia británica asumió que sólo unos pocos batallones de japoneses podrían atravesar el área de la cresta que existía entre el río Chidwin y Kohima. Pronto, sin embargo, los informes confirmaron que una División entera se dirigía a Kohima. Las únicas tropas disponibles en Kohima eran algunas unidades de Rifles Assam y tropas de la Línea de Comunicación. El general Slim sabía que se necesitaban refuerzos y llamó a la 5ª (y más tarde a la 7ª) División India por vía aérea. Ambas unidades tenían una rica experiencia de combate reciente y fueron enviadas para defender tanto a Imphal como a Kohima.
Entonces y ahora foto de la pista de aterrizaje "Imphal Main". Las Dakotas jugaron un papel importante en el refuerzo.Fuente: www.battleofimphal.com
La batalla de Kohima se puede dividir en dos fases:
Primera fase: Asedio que duró 13 días.
2ª Fase: Despeje de la 31ª División japonesa del área seguida de la apertura de la carretera Kohima-Imphal desde mediados de abril hasta el 22 de junio. Se registraron más víctimas en esta fase.
El asedio
Panaroma Kohima
La secuencia de eventos comenzó a partir del 5 de abril de 1944. Para ese día, el 4º Royal West Kents y los restos de la 161ª Brigada habían tomado posiciones en Kohima y sus alrededores. El cuarto Kent, con elementos de apoyo de los rifles de Assam y el regimiento de Assam, tomaron una posición defensiva en lugares importantes a lo largo de Kohima Ridge. The Ridge constaba de características como Garrison Hill, Jail Hill, Field Supply Depot (FSD) y Detail Issue Hill (DIS). Estas áreas junto con el Bungalow del Comisionado Adjunto (DC) eran las principales líneas de defensa.
El ataque de unos 12.000 hombres de la 31ª División japonesa comenzó en la noche del mismo día. Los 4th Kent, al darse cuenta de su total inferioridad numérica, decidieron acortar sus defensas. Después del primer ataque, las tropas se retiraron de posiciones aisladas a lo largo de la cresta. Con la inducción de un vacío, los japoneses hicieron varias incursiones en la cresta y establecieron posiciones defensivas. La moral entre los defensores se jactó cuando los refuerzos del Regimiento Rajput llegaron desde un Jotsoma (aldea cercana) el 7 de abril. El alboroto japonés continuó a medida que se perdían más y más áreas, y las fuerzas aliadas siguieron retirándose finalmente a la cancha de tenis en el bungalow de DC el 9 de abril. Para entonces, los japoneses habían cortado la carretera entre Kohima y Jotsoma; y también entre Dimapur y Jotsoma. Para aumentar el caos, nuevos ataques dieron como resultado que la guarnición de Kohima regresara a FSD y DIS (10/11 de abril). Sin embargo, sería erróneo creer que los británicos / indios no estaban devolviendo la pelea. Es un hecho que los japoneses sufrieron muchas bajas todos los días, pero la gran cantidad que poseían eclipsó sus pérdidas.
Luego vino la infamemente conocida Batalla de la cancha de tenis.
La cancha de tenis estaba en el medio de la cresta y estaba siendo defendida por el cuarto Royal West Kents. El 13 de abril, los japoneses pusieron su ventaja en el bungalow y la cancha de tenis de DC, y se desató el infierno. Todo comenzó con un mortífero fuego de artillería y mortero, que se negó a extinguirse. Hubo frecuentes asaltos de infantería y esta área fue el escenario de algunas de las batallas más duras, sombrías y cercanas con granadas volando a quemarropa. Extractos del diario de guerra de 4th Kents:
Batallón Royal West Kents Diario de guerra 13-14 de abril de 1944
KOHIMA, 13/14 de abril
La noche del 13/14 de abril también fue testigo de amargas luchas. En el FSD, los Rajputs se vieron obligados a abandonar sus trincheras por impactos directos de los cañones de 75 mm de enfrente, de modo que A Coy en KUKI p. Tuvo que enviar una pl. adelante para salvar las posiciones del frente ... Los japoneses hicieron un fuerte ataque rápido a B Coy desde el bungalow de DC, y lograron penetrar en un cobertizo en un pequeño pero importante montículo cuando un Bren se atascó.
El pln. comd, el teniente King, restauró la situación expulsándolos con granadas, pero no antes de que el artillero de Bren tomara una pala y golpeara a sus asaltantes con ella.
14 de abril
Temprano en la mañana trajo un nuevo ataque contra B Coy, apoyado por bombas de descarga de granadas, pero fue repelido con muchas bajas para el enemigo. Gota de agua de suministro de aire con mucho éxito. La actividad de los morteros enemigos continuó durante todo el día, intercalados con bombas de humo, lo que se interpretó en el sentido de que sus existencias de municiones capturadas se estaban agotando. Esta suposición era correcta.
El agua escaseaba y los hombres se habían limitado a medio litro al día. “¡No afeitarse!”, Les decía el Oficial a sus muchachos. Las trincheras de avanzada se quedaron sin municiones de vez en cuando: Seargent Williams, que más tarde ganó la Cruz Militar, se reabasteció repetidamente sin tener en cuenta su seguridad. Las gotas de aire no siempre fueron tan precisas, como se menciona en la entrada del Diario. Siendo el terreno desfavorable, fue más de una vez que los japoneses recibieron estos suministros.
Batalla de la cancha de tenis, T. Cuneo(foto litografía) Copyright: imágenes de Bridgeman
El fuego Zero Cool de la Artillería Real en la cresta de Jotsoma dio apoyo a los defensores y los ataques fueron repelidos. Los comandantes japoneses eran muy conscientes de esto y comenzaron a dirigir su entrada hacia Jotsoma. A éstos también se les dio la espalda y se defendieron.
Podría decirse que el 14 de abril fue el punto de inflexión del asedio. Mientras que los japoneses continuaron bombardeando las guarniciones de Kohima y Jotsoma, no enviaron ningún ataque de infantería. Mientras tanto, la 2ª División reforzó las posiciones británicas / indias. Después de viajar una distancia de 1.500 millas por tierra y aire, la 2.a División junto con la 161.a Brigada despejaron el bloqueo de carreteras japonés en la carretera Kohima-Dimapur. La noticia de esto llegó a la guarnición de Kohima el día 15 y la moral se disparó. Las buenas noticias se esparcieron como pólvora: el levantamiento del asedio era inevitable y se acercaba rápidamente. Los japoneses sabían que se les estaba acabando el tiempo cuando se acercaba la 2ª División.
Colina de la guarnición
Lanzaron un ataque final, mortal y desesperado contra las posiciones del Depósito de Suministros de Campo en la noche del 15 al 16 de abril. El dominio de FSD cambió de manos más de una vez. Las fuerzas aliadas debido a las numerosas bajas tuvieron que retirarse a Garrison Hill. Ahora estaban rodeados por el sur, el norte y el este. La situación se había vuelto horrible de nuevo.
Con las cosas llegando a un punto crítico, ya era hora de que elementos de la 2ª División, la 161ª Brigada y los Tanques Lee Grant del XXXIII Cuerpo se lanzaran y sacaran a los japoneses de sus posiciones apoyados por el fuego de la Artillería Real. Al abrirse la carretera de Dimapur a Kohima, se declaró finalmente levantado el asedio.
Soldados indios y gurkha inspeccionan artillería japonesa capturada, archivos NAM, Reino Unido Gurkhas descansando después de largas horas de batalla, NAM Archives, Reino Unido
El alivio y la limpieza de Kohima
Prima facie, sí, se eliminó el asedio. Pero los resistentes japoneses aún no habían retrocedido. De hecho, en mayo comenzaron una serie de contraataques. La 2.ª División con la 33ª y la 161ª Brigada se encargaron de eliminar las fuerzas japonesas restantes estacionadas alrededor de Kohima, y así despejar el camino a Imphal. Una vez más, el terreno y el clima hicieron de esta una tarea laboriosa. El teniente Horner, un oficial de señales describió:
El martilleo físico que uno recibe es difícil de entender. El calor, la humedad, la altitud y la pendiente de casi cada pie de terreno se combinan para acabar con la constitución más robusta. Jadea por aire que no parece salir, arrastras las piernas hacia arriba hasta que parecen reducidas a la fuerza de una cerilla, te limpias el sudor de los ojos ... Así que te detienes, horrorizado de ser empujado por el hombre detrás de ti o maldito por un oficial al frente.
Suministros que llegan al pie de FSD Hill Suministros que llegan al pie de FSD Hill
Limpiar el noreste de Kohima fue a la 5ª Brigada de Infantería y la brigada restante de la 2ª División, la 6ª se encargó de limpiar el centro, FSD Hill y Jail Hill. Los combates fueron documentados por el Mayor Boshell de la Compañía "B", 1. ° Royal Berkshires, 6. ° Brigada de infantería:
Para empezar, me hice cargo de un área con vista a la cancha de tenis ... La extensión del terreno hacía imposible moverse durante el día debido a los francotiradores japoneses. Estuvimos en Kohima durante tres semanas. Fuimos atacados todas las noches ... Vinieron en oleadas, fue como un tiro de palomas. La mayoría de las noches invadieron parte de la posición del batallón, así que tuvimos que montar contraataques ... Mi compañía entró en Kohima con más de 100 efectivos y salió con unos 60.
La batalla fue inquebrantable, dura y extremadamente difícil con los japoneses oponiendo una dura resistencia. Arthur Swinson, un distinguido historiador de Kohima escribió:
El 7 de mayo y los tres días que siguieron fueron probablemente el momento más amargo de toda la batalla de Kohima. Tras treinta y cuatro días y noches de combates reñidos y sangrientos, tras hambre, sed, malestar, tras espantosas bajas, el enemigo aún ostentaba los principales baluartes de su posición. Ninguna bomba, proyectil, mortero, lanzallamas o granada podría parecer que los moviera ... Los japoneses habían perdido miles y miles de hombres, y los informes seguían diciendo que estaban débiles, enfermos y sin municiones. Pero todo lo que los británicos, los gurkhas y los indios sabían era que tan pronto como se acercaban a un búnker, el fuego brotaba de él tan despiadadamente como siempre.
Tanque General Lee 3, 25th Dragoons, Kohima, junio de 1944;Archivos NAM, Reino Unido
Para el 13 de mayo, la mayoría de las características habían sido tomadas por fuerzas británicas / indias. Sin embargo, algunos, incluido el Bungalow de DC, se resistían a los Dorset y sus tanques de apoyo. El mayor Michael Lowry describió acertadamente la escena:
Después de esto siguió un duelo de francotiradores, y luego sucedieron cosas como nunca antes había visto. Era la aproximación más cercana a una pelea de bolas de nieve que se podía imaginar. El aire se llenó de granadas, tanto de ellos como de nosotros, y todos corrimos tratando de evitarlas cuando estallaron. Este duelo pareció continuar sin parar durante un tiempo irrazonable ...
Con el tiempo, las fuerzas británicas e indias comenzaron a ganar ventaja y los japoneses comenzaron a respaldar a la 31ª División a partir de mediados de mayo. El 31 de mayo, el general Sato, comandante de la 31.a División, al ordenar la retirada dijo:
El teniente general Kōtoku Satō General Kōtoku Satō
Luchamos durante dos meses con el mayor coraje y hemos llegado al límite de las fortalezas humanas ... Derramando lágrimas amargas, ahora dejo Kohima.
A medida que se despejaron las tropas japonesas, más y más refuerzos del XXXIII Cuerpo dieron paso a una victoria completa. Fortalecida, la 2.a División montó su ataque final para despejar la carretera de Kohima Imphal y se encontró de nuevo con un enemigo feroz.
En Milestone 110
Finalmente, se despejó la carretera y las tropas de Kohima e Imphal se reunieron en Milestone 110. Qué día tan feliz debe haber sido, uno solo puede imaginarlo.
En total, las fuerzas británicas e indias habían perdido alrededor de 4.000 hombres-KIA, desaparecidos y heridos. Los japoneses habían perdido más de 7.000 hombres en la Batalla de Kohima.
Kohima hoy
Cementerio de Kohima
Cuando regrese a casa, cuénteles de nosotros y diga, para su mañana, dimos nuestro hoy
Este es el epitafio tallado en el monumento de la 2.a División en el cementerio de Kohima. Kohima hoy en día sigue siendo una pequeña ciudad pintoresca, con una población de aproximadamente 100.000 habitantes. Todavía es remoto, sin apenas conectividad y, por lo tanto, ha podido preservar su singularidad. Las carreteras están llenas de polvo, nadie parece tener prisa, las mascotas se vuelven locas y los niños también. Las vistas son impresionantes, las noches aún más pintorescas. Aún se pueden encontrar reliquias de la gran batalla. El cementerio de Kohima se encuentra en el fondo de Garrison Hill. La Casa del Comisionado Adjunto no sobrevivió a la batalla. La cancha de tenis tampoco se encuentra por ningún lado, sin embargo, las líneas de concreto marcan su ubicación. El cementerio completamente adosado contiene 1420 CommonwealthBurials en total, todos pertenecientes a la Segunda Guerra Mundial. En el punto más alto se encuentra el monumento a la cremación de Kohima, que conmemora a los 917 soldados hindúes y sij que lucharon hombro con hombro con sus homólogos británicos como parte del ejército británico de la India. Sus restos son incinerados de acuerdo con su fe. Cerca de la entrada hay una piedra maciza, un monumento a la contribución de la 2.ª División. Esta estructura fue arrastrada por miembros de la tribu Naga a su ubicación actual.
Memorial de la 2da División
Cuando los soldados regresaron 10 años después a Kohima, anotaron sus pensamientos en el libro de visitas. Se entintaron "Impresionante", "Un lugar de descanso apropiado para los héroes", entre otros. Pero un ex militar escribió esto: "Ojalá mi nombre estuviera aquí"